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lunes, 12 de septiembre de 2011

Va de fotos

Una muestra de lo que encontrareis cuando os decidais a venir a Islandia, disfrutadlas!

Península de Hornstrandir.
Hesteyri (final de la ruta).



Hornvík (minutos antes de casi morir en estos preciosos acantilados).




Fiordos del Oeste.
Costa de Strandir.



Djúpavík y su enorme fábrica abandonada.


Landmannalaugar.
Elefante yaciendo en campo de lava.


Reikjavík.


Arquitectura católica moderna.
Feroe Islands.


sábado, 6 de agosto de 2011

Desafío extremo (o casi)

La península de Hornstrandir es la punta noroeste de Islandia. Actualmente la península está deshabitada, sólo se conservan algunas casas de verano de los descendientes de los antiguos habitantes de la zona. Los únicos servicios son pequeños refugios de emergencia y unos mini váteres que en realidad son agujeros. Es un territorio solitario, duro y salvaje, y fue allí donde vivimos nuestro particular desafío extremo.
Esperábamos poder hacerlo con buen tiempo, pero el sol no llegaba y nos impacientábamos, así que nos arriesgamos a irnos con un clima que consideramos "no del todo malo". Acortamos la ruta y la modificamos un poco, y el día 1 de agosto partimos rumbo Hornvik.
La única forma de llegar a Hornvik es con un pequeño barco. Fue un viaje movidito... olas de varios metros, la mitad de los pasajeros vomitando... de chiste.
Para haceros una idea de lo surrealista del asunto, nada más llegar y montar la tienda nos fuimos a dar un paseo corto, teóricamente fácil y sin apenas complicaciones, y terminamos a cuatro patas al borde de un acantilado envueltos en niebla y con rachas de viento huracanado, para después tener que atravesar un río (que ya habíamos cruzado a la ida sin ningún problema) medio en pelotas, con las mochilas sobre la cabeza porque había crecido hasta el triple de su tamaño... el maldito río era su desembocadura en el mar!
Y así todo el rato...
El segundo día llovió a mares, y me refiero 24 horas, y a mares (no sé qué entienden estos islandeses por lluvia fina). Además había mucha niebla y un viento tan fuerte que penas podíamos caminar. Estábamos empapados, todo; calcetines, botas, pantalones y cubrepantalones. Después de algunos intentos, no fuimos capaces de cruzar el último río antes del refugio. Estábamos cansados, teníamos hambre y frío... así que decidimos montar la tienda deprisa bajo el chaparrón y abrigarnos con algo de ropa seca para entrar en calor.
Sólo podíamos pensar en gas natural y en comernos un cocido madrileño. Lamentablemente nos tuvimos que conformar con un poco de salchichón, nuestros sacos de dormir y una tienda de campaña que hacía aguas.
A estas alturas ya era evidente que nuestros planes de hacer la ruta con medio buen tiempo no podían haber fracasado más, pero cuando nos despertamos al día siguiente y seguía lloviendo... ufff... y encima recién levantaditos había que pasar el río que no habíamos cruzado la noche anterior. Teníamos las botas tan caladas que ya vadeábamos los ríos sin descalzarnos!
Después de atravesar otro puerto de montaña y cruzar varios neveros (sí, caminamos por bloques gigantes de nieve en el mes de Agosto...) increíblemente salió El SOL! y nos acompañó hasta Hesteyri, el final de nuestra ruta.
El último día lo dedicamos a recorrer la zona. El hecho de que hiciera sol, haber podido secar la ropa y comer algo calentito ya era suficiente para estar bien, a pesar de estar molidos.
Tampoco sería justo quedarnos sólo en las penurias de la ruta y no compartir lo increíble del paisaje de Hornstrandir, que pasa de ser extremo, rocoso, hostil, ártico! a convertirse en un valle verde con casitas, riachuelos y cascadas, digno escenario de la casa de la pradera.
Ahora sí, a la vuelta Isafjördur nos pareció de lo más cosmopolita. Nos premiamos con hamburguesas y pizza, y dormimos calentitos, sequitos, como reyes en el suave colchón de la furgo.
QUÉ VIVA LA CIVILIZACIÓN!

jueves, 28 de julio de 2011

Camino de Isafjördur

Nos dirigimos hacia el oeste, con intención de hacer una pequeña ruta a una lengua glaciar en la bahía de Kaldalón, y empezar a preparar la excursión a Hornstrandir desde Isafjördur.
Antes del desvío a Hólmávik (regresamos por la misma carretera, no hay otra), paramos de nuevo en Djupavik, un pueblecito minúsculo que tiene una antigua conservera de arenques abandonada. El sitio es muy guapo. Coincidió que en la antigua fábrica había una exposición de fotografías y sonido bastante curiosa (creo que podéis cotillearla en www.claus-in-island.com / de)
Eso nos dio la oportunidad de entrar en la fábrica. Parece que además la utilizan para actividades culturales con cierta frecuencia; conciertos de jazz, de instrumentos tradicionales, competiciones, exposiciones... lo que resulta como poco ALUCINANTE. El pueblo es mínimo, no sé qué población regular tendrá... 8? 17 personas? teniendo en cuenta que toda Islandia tiene unas 400.000 personas o menos... y el minipueblo tiene actividades culturales habituales! Estos islandeses son geniales.

En Kaldalón la ruta estaba complicada, ya que el deshielo había creado uno de esos riachuelos quasimposibles... vamos, que nos dio pereza descalzarnos. Pero la lengua glaciar bien valía la pena haberse acercado más.
El camino hasta Isafjördur es cómo no, precioso, los fiordos tienen más vegetación y todas las cumbres están nevadas. Esperamos hacer alguna ruta buena.
El recepcionista del camping de Isafjördur es Rolando de El Salvador. Nos contó que llegó a Islandia hace unos 10 años, se enamoró, se casó, tuvo dos hijos, y no ha vuelto. Un tío muy salao.

lunes, 25 de julio de 2011

Ruta (20-24 julio)

La ruta comienza en un pequeño pueblo en la costa este de Ingolfsfjördur, donde 1 grupo de lo que creemos que son golondrinas árticas atacan a la gente. De hecho, varias personas blandían palos sobre sus cabezas para protegerse de los ataques aviares! Es super curioso, y la verdad es que da miedo, a mí por lo menos, César les lanza puñetazos sin conseguir nada... lógico. Las golondrinas gritan justo antes de atacar como en la peli de "Los pájaros".
El 1º día cruzamos Seljanesfjall, pasamos por un pueblo pequeñito donde por cierto también hay golondrinas asesinas, y justo después del pueblo vadeamos nuestro primer río!
Debido a la subida de temperaturas en verano, muchos glaciares se descongelan formando pequeños ríos (o medianos, o imposibles!) que atraviesan los senderos y que hay que vadear. Y coño, qué fría está el agua! además da una pereza quitarse las botas, los calcetines, plantarse las cholas, y al agua patos!... Agua glaciar hasta las rodillas, y además con una corriente considerable.
A día de hoy ya somos expertos vadeadores de ríos, pero la primera vez impresiona, mola y te carga las pilas a tope.
La primera noche dormimos en un mullidito colchón de musgo.

Al día siguiente cruzamos el fiordo de Eyvindorfjördur y llegamos a la bahía de Drangavik. Es extraño no encontrar a nadie durante días, da la sensación de caminar en el fin del mundo. Por el camino encontramos 1 foca tomando el sol y varias crías de zorro ártico! que no se parece en nada al que conocemos. Éste tiene el pelaje gris oscuro y mucho pelo, me recordaban a Nelson...
Acampamos cerquita de una cascada, un sitio precioso; atardecer naranja y rosa, y toda la bahía para nosotros.

El 3º día fue el más durillo porque ya estábamos un poco cansados, pero aún así fue el día que recorrimos más kilómetros, unos 20km. Pasamos por varias cascadas, todas impresionantes, no por por grandes o por altas, sino por la cantidad de agua que llevan, y por su color. Es el agua más limpia que he visto nunca!
Eso en realidad es una suerte, apenas tenemos que cargar con agua durante los trekking, ya que nos encontramos agua riquísima cada dos por tres.

Llegamos a la furgo el día 24 de julio, cansados, mojados por la lluvia, doloridos y felices de estar de vuelta en casa. Antes de irnos, el valiente, creyéndose más fuerte que las golondrinas asesinas (que por supuesto, nos estaban esperando) salió a hacer unas fotos, trató de torearlas y terminó sin fotos y con un picotazo en toda la coronilla...
Golondrinas 1 César 0.

Hólmavík

En Húsavík pudimos conectarnos a internet y comprobamos que el tiempo iba a mejorar desde el jueves hasta el domingo, así que decidimos correr un poco, saltarnos muchas cosas que ver por el norte ( a las que luego trataremos de volver) y llegar antes del jueves a  los fiordos del oeste para ver si esta vez, por fin, podemos hacer una ruta de varios días sin peligro de morir congelados.
Por eso pasamos por Akureyri sin apenas parar (bueno, compramos un termo eléctrico que hierve el agua en 0,  SIII!), paramos en 1 iglesia muy rara en Blönduós para hecerle unas fotos, y nos hicimos unos perritos calientes deliciosos en un vertedero cercano a Huammstangi, para llegar a dormir a Hólmavík.
Por la mañana, un señor muy majo de la oficina de turismo/ museo de brujería nos dijo varias rutas que hacer por la zona, también nos dijo básicamente que íbamos a flipar con el viaje, que los paisajes que nos esperaban eran, literal: "fabulous", y la verdad es que se quedó corto.

La carretera 645/643 hacia Krossnes es alucinante. Creo que hemos visto el atardecer más largo y bonito jamás ocurrido.
Hicimos una pequeña ruta de unos 3 km de fiordo a fiordo (Reykjorfjördur - Nardurfjördur). Bueno, en realidad no llegamos al segundo fiordo, nos quedamos en lo alto de la montaña embobados con las vistas.
De vuelta a la furgo, bajamos por una zona con musgo muy mojado, donde protagonicé una caída bastante tonta, tipo humor amarillo ( es evidente que jamás compartiría esto si no fuera por insistencia del personal...)

Culminamos el día con un baño en la piscina geotermal de Krossnes viendo el sol de media noche a las 3 de la mañana.