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lunes, 12 de septiembre de 2011

Va de fotos

Una muestra de lo que encontrareis cuando os decidais a venir a Islandia, disfrutadlas!

Península de Hornstrandir.
Hesteyri (final de la ruta).



Hornvík (minutos antes de casi morir en estos preciosos acantilados).




Fiordos del Oeste.
Costa de Strandir.



Djúpavík y su enorme fábrica abandonada.


Landmannalaugar.
Elefante yaciendo en campo de lava.


Reikjavík.


Arquitectura católica moderna.
Feroe Islands.


domingo, 28 de agosto de 2011

Snaefellness

Tras volver de Landmannalaugar y hacer una pequeña escala en Reikjavik para reponer fuerzas (y gorronear descaradamente cocina, secadora y wifi al Youth Hostel vecino al camping), retomamos la carretera y volvimos a subir la costa oeste de Islandia hasta la península de Snaefellness.
Teníamos pendiente dedicarle algunos días y nos apetecía verla con tranquilidad, y la verdad es que merece mucho la pena.
La única pega es que Snaefellness sí es de este planeta, y claro, después de volver del planeta Landmannalaugar hasta el paisaje más bonito sabe a poco.
((RECOMENDACIÓN PARA FUTUROS VIAJEROS CON DESTINO ISLANDIA: LANDMANNALAUGAR HAY QUE DEJARLO SIEMPRE PARA EL FINAL))
En cualquier caso, a Snaefellness hay que ir.
Imaginaros interminables campos de lava cubiertos de musgo, salpicados de cráteres negros, verdes y rojos surgiendo por todas partes.
A lo largo de la costa la lava toma formas caprichosas, las columnas de basalto se retuercen en cortinillas tableadas jugando con las olas. Catedrales de lava congelada, y basálticos animales de Gaudí rodean pueblos pesqueros, iglesias negras y una playa de canicas.
Todo ello presidido por una montaña imponente con un enorme cráter glaciar en su cumbre (donde comienza el Viaje al centro de la Tierra de Verne)
Pudimos dormir dentro de un campo de lava, y ver todas las estrellas (ya se hace casi de noche!) También perdernos el final de un partido de fútbol local en Olafvik y enviar postales.

La última noche conocimos a una pareja de españoles que llevaban casi un mes en Islandia. Nos contaron que 2 noches atrás, hacía mucho frío y el cielo estaba totalmente despejado, vieron en Pingeyri la Aurora Boreal... así que ese es nuestro próximo objetivo.

domingo, 21 de agosto de 2011

Landmannalaugar - Skogar. Viaje al centro de la tierra.

No sé si seré capaz de describir los paisajes que hemos visto en el camino de Landmannalaugar a Skogar... porque no son de este planeta. Y no estoy exagerando. Cualquier descripción que haga va a quedarse corta así que tendréis que ponerle mucha imaginación.
Llegamos en autobús 4x4 al valle de Landmannalaugar. La verdad es que como la noche anterior estuvimos viendo el partido Madrid - BarÇa en Reikjavik, y el autobús salía muy temprano, fui durmiendo casi todo el camino, aunque siempre con un ojo abierto para asegurarme de no perderme nada espectacular, y menos mal...
La llegada al valle es impresionante, de repente el autobús deja atrás un paisaje lunar y se adentra... en otro planeta!
La tierra parece cobrar vida, las montañas se retuercen en formas casi animales. Helados cremosos de leche merengada. Perfiles muy definidos por un musgo verde brillante que parece terciopelo. Tierra verde, azul, amarilla, y roja, y marrón y negra, y de colores que nunca había visto antes.
La sensación es de caminar dentro de una ilustración de un cómic, a color, a todo color. A veces parece un dibujo de Tim Burton, otras una foto pasada de photoshop, nunca algo real.
Bosques de trolls petrificados, lagos rojiazules, volcanes a punto de explotar, y la tierra azufrosa verde, azul y amarilla que expulsa fumarolas malolientes por sus poros.
Montañas fosforescentes, desiertos marcianos, lunares, de Júpiter!
Y aún con todo, lo dicho, me quedo corta.
La etapa del último día es memorable. Son unos 25km entre Thórsmörk y Skogar. La primera parte es un ascenso un poco duro hasta unos 1000 metros, pasando por cañones, acantilados y valles verde fosforescente. Después la ruta sigue entre dos glaciares, el Mýrdasjökull y el famoso ( e impronunciable) Eyjafjallajökull, aquel volcán que hace un año puso en jaque a todo el tráfico aéreo europeo. Los campos de lava humeantes aún continúan calientes y en el cráter del volcán hay magma en ebullición.
Absolutamente espectacular. Es como viajar al origen del mundo.

Esta ruta hay que hacerla por lo menos una vez en la vida. En general no es una ruta complicada, está señalizada todo el camino y el terreno es bastante cómodo. Cada etapa dura 12/15 km aproximadamente, separadas por refugios con zona de acampada. Hay baños, duchas (con monedas), y literas, cocina y calefacción en los refugios. Lo malo es que suele haber que reservar con tiempo, ya que la ruta es turística y está bastante transitada, sobre todo en verano.
Nosotros acampamos todos los días menos uno porque nos pilló un chaparrón de agua y hielo y por suerte encontramos plaza en el refugio, y pudimos secar la ropa y dormir al calorcete.
El único inconveniente precisamente es el tiempo. Nosotros nos ASEGURAMOS antes de salir de que iba a hacer bueno y nos llovió todos los días por lo menos un rato. Había niebla habitual, viento y frío.
Lo peor es no poder disfrutar de los paisajes cuando baja la niebla, saber que lo que te rodea es increíble y no poder verlo...

Si en Islandia el tiempo es impredecible en las Tierras Altas más. Pero vale mucho la pena, este sitio no se olvida en la vida, ni se puede imaginar porque no se parece a nada real.



Añadimos unas fotos del recorrido para intentar que os hagáis una idea de lo que estamos hablando. Importante: no creáis que hemos abusado del photoshop, es que el sitio ES ASÍ.
Si queréis alguna foto más, solo tenéis que pedirla...