Claramente lo mejor de vivir en una furgoneta es la absoluta sensación de libertad... poder dormir en cualquier sitio, desde orillas de lagos, de playas, acantilados solitarios o campos de lava. Bajo puentes, en la rivera de ríos que por la mañana se llenan de pescadores, al lado de granjas abandonadas o dentro de un Parque Nacional. En áreas de servicio de todo tipo.
Sentimos que la tierra es nuestra y los turistas madrugadores nos molestan por las mañanas con sus coches y sus voces.
Encontrar un buen sitio para pernoctar también tiene sus trucos. La principal cuestión que nos lleva de cabeza cada noche es la inclinación. Parecerá una tontería pero es fundamental encontrar un terreno llano. Si aparcamos en cuesta, durante la noche nos escurrimos hacia arriba, hacia abajo, o hacia los lados, aplastando al desafortunado que le haya tocado dormir en el lado malo.
Tampoco puede ser un sitio muy expuesto si hace viento porque entonces los empujones nos despiertan durante la noche, y tampoco podemos cocinar con el camping gaz.
Aunque si hay algo a lo que nos cuesta acostumbrarnos es a salir a hacer pis por la noche... con el frío, la lluvia, el viento, y estando tan calentitos en la cama...
Si ya cuesta salir de la cama para ir a hacer pis cuando estamos en casa, imaginaros que en vez de cruzar el pasillo tuvierais que salir a la calle en pleno invierno, lloviendo, y mear detrás de un árbol. Eso cada noche!
Tenemos super controlada la ingestión nocturna de líquidos para tener que salir las menos veces posibles, y hasta nos hemos planteado comprar un orinal.
Otro posible handicap podría haber sido el tema de la alimentación. Antes de venir pensábamos que íbamos a pasar más hambre que el perro de un ciego, todo el día a base de latas y sandwiches.
Pero la verdad es que nos apañamos estupendamente en la cocina.
Ya nos conocemos todas las cadenas de supermercados de Islandia y tras nuestro riguroso estudio, podemos concluir que Bónus, la cadena del cerdito rosa, goza de una reputación de económica no merecida.
El Bónus sería como el Mercadona islandés. Tiene marcas blancas relativamente de buena calidad (muchas menos que nuestro Mercadona), pero el resto de productos de marcas comerciales son igual o más caros que en otros supermercados.
La carnes y el pescado son casi siempre prohibitivos, aunque a veces hay ofertas de chuletones de cerdo y salmón, que están francamente buenos.
Los lácteos son baratos y deliciosos, y a base de equivocarnos y hacer mezclas raras los reconocemos en seguida.
La fruta también es bastante cara, salvo las manzanas. Las uvas son producto de lujo, igual que los aguacates, el melón, la piña, las ciruelas... Aquí casi todo es importado así que lo compensan con los precios.
En fin, que no comemos tan mal; desayunamos pan con tomate y aceite, pepinillos, requesón o skyr (un yogurt riquísimo). Luego hacemos un lunch como los ingleses a base de fruta, frutos secos o una tapita de paté. Y hacemos el despliegue para la cena. Entonces sacamos el camping gaz, el primus, las cacerolas y todos los ingrediente y nos hacemos unos platos que ya quisieran servir en El Bulli.
Bueno, tampoco exageremos... simplemente comemos civilizadamente, seguimos sanos y rollizos, y tenemos buen color.
Hasta aquí puedo contaros sobre nuestra experiencia sobre ruedas. Podría hablaros también del tema de la convivencia... pero entonces sí que alucinaríais... así que mejor nos reservamos esa información.
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miércoles, 14 de septiembre de 2011
La vida en la furgo. Cómo vivir en 2x1m. y no morir en el intento. (parte II)
A tener en cuenta
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martes, 13 de septiembre de 2011
La vida en la furgo. Cómo vivir en 2x1m. y no morir en el intento. (parte I)
Quizás os preguntéis cómo hacemos para sobrevivir día a día en una casa rodante de 2x1m. Algunos ya sabrán de lo que hablo, porque habrán tenido esta experiencia, así que también se aceptan consejos y recomendaciones.
Como imaginareis, no todo es conocer sitios nuevos, dormir en acantilados maravillosos y darnos baños termales. También tenemos una rutina más o menos establecida y necesaria para no volvernos locos.
Por ejemplo, un tema complicado es la higiene personal y la limpieza del "hogar".
El problema no es tanto no poder ducharnos a diario, porque en general no es difícil encontrar algún sitio donde darnos un lavado. Están los campings y las piscinas municipales, aunque claro, hay que pagarlos, y por estas fechas algunos empiezan a cerrar por fin de temporada.
Lo mejor que hemos encontrado hasta ahora son las piscinas del norte del país, donde a partir de las 21h. aprox. el personal que trabaja allí se va, pero deja la piscina y las duchas abiertas para que entre quien quiera!!
Esto no solo supone ducha gratis sino un baño en una piscina increíble para nosotros solos.
Hay piscinas o pozas en las que directamente no hay responsable, sólo una hucha para meter el dinero de la entrada...
Ir al servicio no suele ser un problema, hay gasolineras, bares y sobre todo mucho campo.
Lo más difícil realmente es mantener el "hogar" como tal; acogedor, limpio y perfumado.
Tenemos una distribución que parece diseñada por un ingeniero: una tabla de madera divide en dos espacios horizontales la parte de atrás de la furgo. En la parte superior va la cama, y en la inferior un juego de cajones van encajados como el tetris para aprovechar al máximo el espacio.
Pero como todas las obras de la ingeniería moderna, es en el uso cotidiano donde se destapan todos los errores de cálculo... la basura no tiene un espacio concreto, las bolsas de cocinar terminan amontonadas a los pies del copiloto (no exagero, creo que varias veces he estado a punto de sufrir el síndrome de la clase turista), los bañadores mojados se pasean del salpicadero a los retrovisores, y todas las cazadoras, guantes, gorros, mochilas y bolsas llenas de no sabemos muy bien qué, tienen que ser trasladados a diario de atrás para delante y de delante para atrás. Es un ritual al que ya nos hemos acostumbrado, con el marcamos el inicio y el final del día.
En los días muy fríos hacemos vida en el coche, y hay que tener cuidado con las migas, la bebida o el tabaco.
Eso por no hablar del exterior de la furgo! Después de varios días conduciendo por pistas de gravilla tiene más pinta de polvorón que de coche.
Por fortuna el tema de los olores hemos conseguido solventarlo con éxito. Dos ambientadores de Talleres Gamez C.B. cuelgan de la palanca de cambios, transportándonos con su fragancia a un campo de fresas silvestres.
Otro tema peliagudo es la cuestión de la electricidad. Tenemos móviles, baterías y un ordenador portátil que necesitan alimentarse cada cierto tiempo.
Como a veces somos previsores, instalamos una segunda batería en el interior del coche, conectada a la batería principal para que se vayan recargando al mismo tiempo. La batería interior a su vez va conectada a un transformador con una entrada de enchufe. Todo muy bien pensado, verdad?
Pues para variar, el plan no salió tan bien como esperábamos. La historia es bastante cómica y muy larga de contar, básicamente puede resumirse en que por culpa de un aparentemente inofensivo termo para calentar agua, nos vimos atrapados en un juego de rol de fusibles, baterías, transformadores y pistas falsas.
Incluso podemos decir que había un amo del calabozo, pero el nuestro era más alto y tenía un pinganillo en la oreja.
Finalmente gracias a nuestra persistencia y a la inestimable ayuda del asesor mecánico y manitas de Aluche, Rober "el kroketa", superamos todas las pruebas y nos quedamos con la chica.
Como no hay mal que por bien no venga, ahora somos especialistas en el robo del uso del cobre, y también respetamos mucho más a toda la humanidad que tuvo la mala suerte de vivir antes de la invención de la energía eléctrica.
Como imaginareis, no todo es conocer sitios nuevos, dormir en acantilados maravillosos y darnos baños termales. También tenemos una rutina más o menos establecida y necesaria para no volvernos locos.
Por ejemplo, un tema complicado es la higiene personal y la limpieza del "hogar".
El problema no es tanto no poder ducharnos a diario, porque en general no es difícil encontrar algún sitio donde darnos un lavado. Están los campings y las piscinas municipales, aunque claro, hay que pagarlos, y por estas fechas algunos empiezan a cerrar por fin de temporada.
Lo mejor que hemos encontrado hasta ahora son las piscinas del norte del país, donde a partir de las 21h. aprox. el personal que trabaja allí se va, pero deja la piscina y las duchas abiertas para que entre quien quiera!!
Esto no solo supone ducha gratis sino un baño en una piscina increíble para nosotros solos.
Hay piscinas o pozas en las que directamente no hay responsable, sólo una hucha para meter el dinero de la entrada...
Ir al servicio no suele ser un problema, hay gasolineras, bares y sobre todo mucho campo.
Lo más difícil realmente es mantener el "hogar" como tal; acogedor, limpio y perfumado.
Tenemos una distribución que parece diseñada por un ingeniero: una tabla de madera divide en dos espacios horizontales la parte de atrás de la furgo. En la parte superior va la cama, y en la inferior un juego de cajones van encajados como el tetris para aprovechar al máximo el espacio.
Pero como todas las obras de la ingeniería moderna, es en el uso cotidiano donde se destapan todos los errores de cálculo... la basura no tiene un espacio concreto, las bolsas de cocinar terminan amontonadas a los pies del copiloto (no exagero, creo que varias veces he estado a punto de sufrir el síndrome de la clase turista), los bañadores mojados se pasean del salpicadero a los retrovisores, y todas las cazadoras, guantes, gorros, mochilas y bolsas llenas de no sabemos muy bien qué, tienen que ser trasladados a diario de atrás para delante y de delante para atrás. Es un ritual al que ya nos hemos acostumbrado, con el marcamos el inicio y el final del día.
En los días muy fríos hacemos vida en el coche, y hay que tener cuidado con las migas, la bebida o el tabaco.
Eso por no hablar del exterior de la furgo! Después de varios días conduciendo por pistas de gravilla tiene más pinta de polvorón que de coche.
Por fortuna el tema de los olores hemos conseguido solventarlo con éxito. Dos ambientadores de Talleres Gamez C.B. cuelgan de la palanca de cambios, transportándonos con su fragancia a un campo de fresas silvestres.
Otro tema peliagudo es la cuestión de la electricidad. Tenemos móviles, baterías y un ordenador portátil que necesitan alimentarse cada cierto tiempo.
Como a veces somos previsores, instalamos una segunda batería en el interior del coche, conectada a la batería principal para que se vayan recargando al mismo tiempo. La batería interior a su vez va conectada a un transformador con una entrada de enchufe. Todo muy bien pensado, verdad?
Pues para variar, el plan no salió tan bien como esperábamos. La historia es bastante cómica y muy larga de contar, básicamente puede resumirse en que por culpa de un aparentemente inofensivo termo para calentar agua, nos vimos atrapados en un juego de rol de fusibles, baterías, transformadores y pistas falsas.
Incluso podemos decir que había un amo del calabozo, pero el nuestro era más alto y tenía un pinganillo en la oreja.
Finalmente gracias a nuestra persistencia y a la inestimable ayuda del asesor mecánico y manitas de Aluche, Rober "el kroketa", superamos todas las pruebas y nos quedamos con la chica.
Como no hay mal que por bien no venga, ahora somos especialistas en el robo del uso del cobre, y también respetamos mucho más a toda la humanidad que tuvo la mala suerte de vivir antes de la invención de la energía eléctrica.
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